QUE DEBEMOS SABER SOBRE LOS LUNARES

Los lunares o en dermatología llamados nevos son muy frecuentes.

Estos se desarrollan después del nacimiento, la mayoría parece desarrollarse durante la segunda y tercera décadas de la vida, aparece por igual en mujeres y hombres.

La exposición ambiental a la luz UV parece ser un factor exacerbante para su desarrollo. La causa y mecanismos exactos de su aparición no se conocen pero se sabe que median factores genéticos.

Clínicamente pueden tener aspecto variable, en general el aspecto es ordenado: superficie y color regular, de forma redonda u oval, límites regulares, con forma de cúpula, pedunculados (con un tallo), o planos; suelen ser de color carne o marrón y pueden tener en su interior vellos.

En cuanto al número de lunares no existe diferencias entre sexos, en individuos de piel clara, ojos azules o verdes y que se queman fácilmente tras la exposición solar presentan mayor número de lunares.

Cualquier área de la superficie corporal puede verse afectada, pero son especialmente frecuentes en la cara, tronco, región genital.

Recomendaciones

Frente la presencia de múltiples lunares, se aconseja:

Autoexploración mensual. Valorar cualquier cambio en una lunar o aparición de nuevas lesiones. Control fotográfico personal.
Controles dermatológicos regulares (si múltiples lunares, especialmente si existen antecedentes personales o familiares de melanoma)

Utilizar protector solar adecuado

Debe realizarse seguimiento periódico en los siguientes casos:
Pacientes con más de 75 lunares, independientemente del tipo de lunar.
Pacientes con antecedentes familiares de melanoma.
Pacientes con lunares en palmas o plantas.

Exploración

Habrá que explorar la aparición de signos de alarma (regla ABCD) que sugieran la aparición de un melanoma.

Asimetría en la forma.
Bordes irregulares.
Coloración variada dentro del lunar.
Diámetro mayor de 6 mm.

Es importante observar los cambios recientes del lunar, el margen rojizo o inflamado, la ulceración, el sangrado espontáneo, la exudación y el picor.

Ante la más mínima duda se procederá a la derivación preferente al dermatólogo para su valoración, ya que es muy importante realizar un diagnóstico precoz.

Cuando extirpar un lunar

Se evidencien cambios clínicos de sospecha (regla ABCDE): Crecimiento rápido, coloración y bordes irregulares, sangrado, etc.

Un lunar que experimenta irritación o que se irrita a menudo (afeitado, ropas, etc).

Lunares muy pigmentados en zonas de difícil control clínico como: Región genital, perianal, cuero cabelludo, etc.

Motivos cosméticos.



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